A partir del comentario de Juan Pablo II: “Una gran obra de arte puede presentar melladuras, pero su belleza permanece.”, citado en el texto de Sontag, el punto de partida de la reflexión entorno a la belleza se esclarece.
Es evidente que debemos situarnos en un contexto social sumamente caótico si nuestra pretensión es tratar de formular un concepto de belleza o siquiera “encontrarla” en sí misma. Es decir, si partimos del concepto de belleza que nuestros antepasados utilizaron durante largos años, tenemos que darnos cuenta que éste surgía de una sociedad con una ideología muy diferente a la que ahora tenemos y por tanto una ética y valores distintos que determinaban las concepciones y revelaciones de esa belleza.
Como Sontag nos dice, la belleza estuvo estrechamente ligada durante muchos años a la moral, a las virtudes. Aquello que era bello era bueno.
Inmersos en la cotidianeidad de la vida, los personajes de Elephant se plantean la posibilidad de otra belleza. Una belleza que si bien no está ligada a los valores morales pero si a esa belleza que Hegel llama la “creación del espíritu” hecha por el propio humano. Una belleza que no corresponde a lo que los demás consideran que sea, pero aclama la voz interna y se devela ante sus ojos: “No había visto día tan feo y a la par tan hermoso”[1] mientras asesina a sus compañeros de clase.
Los asesinos de Elephant son actores de un contexto social en el que la belleza está establecida por los medios de comunicación y por toda esa sociedad que dicta las reglas a seguir. Interpretar para Elisa es, desde mi puto de vista, una metáfora de ese deseo de alcanzar lo que no se tiene, eso que todos dicen que es lo bello y que a su vez es bueno… al no tenerlo podría resultar mejor destruirlo. Porque la belleza, como bien dice Susan Sontag: “también puede ilustrar un ideal, una perfección”[2].
Y en efecto, Gus Van Sant confirma que “…las puestas de sol ya pasaron de moda”[3] y al igual que en el arte esta idea puso en duda la producción artística, en la vida diaria, en la sociedad, las nuevas construcciones del paradigma de belleza se siguen construyendo.
Y ¿por qué no pensar que lo que se está generando es una nueva construcción de los elementos que conforman y que definen a la belleza? Y que la belleza ya no es lo que antes decíamos que era belleza. Porque anteriormente la belleza no se relacionaba con lo amenazante, con lo atroz. Los valores han cambiado ¿por qué no pensarlo así?, si cada día vemos con más frecuencia la locura, la enfermedad mental, la esquizofrenia, producto de un ritmo de vida, de un rechazo social, de publicidad, de virtualidad, etc.
Y en este sentido, si la belleza suprema es aquella que encontramos en la naturaleza, la inalcanzable, la amoldable por el humano, por el contrario, la belleza del arte y la belleza corporal es presa fácil del deseo de posesión humano. Así, la vitualidad nos acerca más a esa posesión, y en la virtualidad, como bien sabemos, todo es posible: viajar, volar, conocer el fondo del mar… matar.
Me parece muy importante la presentación de la virtualidad en la película, considero que es un factor muy importante en el cambio de los valores y actitudes de las nuevas generaciones. La gran importancia de la virtualidad y el exceso de la misma, significa para mí, la separación del hombre con su naturaleza, no sólo la que lo rodea, sino con su corporalidad. En esta desconexión con lo real, la búsqueda de la naturaleza en lo virtual se hace mucho más “palpable”. Para qué buscar la realidad fuera si está en nuestra pantalla de televisión, en un video juego que nos recrea la guerra.
La belleza entonces, pienso, esta ahí, en ese espacio virtual, en la nueva “Naturaleza” a contemplar.
Como nos dice Sontag, a diferencia de la belleza que es frágil y delicada, el sentimiento que nos invade al contemplar la belleza es, por el contrario, fuerte y nos permite continuar ese mismo proceso de contemplación por más difícil o arduo que sea.
Como nos dice Sontag, a diferencia de la belleza que es frágil y delicada, el sentimiento que nos invade al contemplar la belleza es, por el contrario, fuerte y nos permite continuar ese mismo proceso de contemplación por más difícil o arduo que sea.
Así, no sólo quizás ya no se puede encontrar la belleza en las puestas de sol, sino que ahora la belleza se revela en otros lugares: en pantallas, por ejemplo. Además, la belleza ya no es lo que solía ser, no se basa en los mismos paradigmas, los valores que nos permitían construir ese ideal, hoy, han muerto.
Para tener un cuerpo “bello” hay que destruir tu cuerpo, ¿que otra relación tan confusa y contradictoria? Es como tocar una hermosa melodía mientras se planea un crimen.
[1] Elephant. Gus Van Sant.
[2] Sontag, Susan. “Un argumento sobre la belleza”en Letras Libres, México,-----, febrero de 2003, pp. 13.
[3] Idem.
[1] Elephant. Gus Van Sant.
[2] Sontag, Susan. “Un argumento sobre la belleza”en Letras Libres, México,-----, febrero de 2003, pp. 13.
[3] Idem.

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