jueves, 21 de agosto de 2008

EL ARTE URBANO EN MI PROYECTO DE INVESTIGACIÓN PARA MAESTRÍA

Primeramente, me parece pertinente mencionar el planteamiento teórico de mi proyecto de maestría a modo de introducción que muestre las conexiones que en lo personal encuentro entre mi trabajo y el arte urbano en mi contexto.

Partiendo del trabajo realizado en mi tesina de licenciatura, pretendo continuar con la investigación en la que involucro el suceso ecológico-social actual con la plástica. Retomando los conceptos implícitos en mi anterior investigación: el “violento abrazo” que desborda, deforma y marca, mi proyecto práctico teórico pretende incursionar en el asunto del arte socialmente comprometido de forma que la red y la masa entren en nuevas disciplinas artísticas como la intervención, la instalación, etc.; creando así una interacción con la sociedad. Para esta investigación, retomaré, como antes dije, el suceso ecológico. Sin embargo, mi intención es involucrar nuevos aspectos que se presentan en nuestra sociedad urbana, tal es el caso de las cuestiones políticas, económicas, sociales (de genero, de identidad, etc.).

A continuación, presento un breve fragmento que realicé para mi tesina llamada La Red y la Masa a modo de esclarecer el planteamiento actual:

«El violento abrazo»
El ser humano en su intento por organizar un ambiente que le beneficie y que hasta cierto punto le sirva y lo proteja, crea una red que lo abarque todo. Es característica del humano la obsesión por el conocimiento y como bien sabemos, nadie más ha sembrado en el mundo tantas dudas y preguntas como nosotros. Poseemos una gran curiosidad y atracción por los objetos y finalmente, a partir de ese ambiente lleno de objetos, hemos construido nuestra identidad. Pues qué es el arte sino un ejemplo más de la construcción de objetos e ideas que representan nuestro violento encuentro con el mundo. Qué es nuestro entorno sino el altar a nuestras habilidades racionales, un entorno lleno de objetos que son el resultado de nuestro encuentro con lo real.
Observamos, olemos, degustamos, oímos, tocamos al objeto y en nuestro afán por comprenderlo y conocerlo en su totalidad lo desorganizamos, lo rompemos, lo alteramos, lo manipulamos, lo destruimos y lo volvemos a construir.
En esta terrible necesidad por conocer al otro para construirnos a nosotros mismos, para reconocer nuestros límites y nuestros alcances hemos justamente dejado de pensar en el otro y por tanto en nosotros mismos.
La masa, lo que da forma a la red, el sitio donde la red encuentra su camino y descansa. El todo natural, aquello que nos da la posibilidad de existir, ese todo que somos nosotros mismos y al mismo tiempo sólo somos una parte de él.
El Todo, la madre naturaleza intervenida, marcada, estrangulada y moldeada al capricho de la razón humana. La masa se desborda y busca nuevas formas independientes de la red.

En mi actual investigación, me he propuesto encontrar la idea de La Red y la Masa implícitas en los aspectos antes mencionados (políticos, económicos…), es decir, resignificar los conceptos de desborde, deformación y marca que la Red, vista como el elemento humano por excelencia y representativo de la razón, deja e imprime en aquello a lo que yo he concentrado en el término Masa: la naturaleza. Además de mostrar las diversas interrelaciones entre estos dos elementos en situaciones específicas sociales, también me parece sumamente importante conectar cada uno de estos ejemplos (al parecer individuales) de red y masa uno con otro, es decir, crear una red superior (meta-red) que unifique las partes.
Esta última parte es de primordial importancia pues considero que, al hablar de la falta de reconocimiento por parte de la razón humana de la interrelación de las partes del Todo y su importancia, resulta absolutamente coherente y necesario en la unión de los conceptos que implica la obra.

Al hablar de las aportaciones e implicaciones sociales que tendría la investigación teórica y práctica, habría que comenzar a hablar de nuestro contexto social desde una perspectiva urbana. La supremacía de las ciudades en la actualidad es evidente. La construcción urbana exacerbada y los sistemas primordialmente políticos y económicos que la soportan nos muestran, cada día más, que estos sistemas encabezados e impuestos por los países “primer- mundistas” no sólo no corresponden a una realidad actual sobre todo en los países de Latinoamérica, sino que no funcionan de la manera progresista de la que se pretende hacernos creer.
Por otro lado, la visión instrumental (paradigma importante de la ideología occidental) la ubico como uno de los elementos de esta separación y ruptura con el Todo. Es en las ciudades donde se nos revela, como algo absolutamente significativo en nuestra vida cotidiana.
Es esta perspectiva citadina y condición humana-urbana la que determina la visión de la (y nuestra) Naturaleza, y nuestro entorno es un ejemplo de ello. La ciudad como mapa visual, es la que reconozco como una posible red a desarrollar en mi trabajo. Red en el sentido de imagen y red en el sentido metafórico, en el que encontramos que al igual que en las antiguas ciudades griegas existía un paralelismo entre su construcción y estructuración urbana y su organización social, desarrollo cultural, jerarquizaciones, etc., hoy día podemos también equiparar ambos aspectos.
Es en la ciudad donde me parece pertinente hacer evidentes estos violentos abrazos pues es en ese contexto en donde nos encontramos tan inmersos que comienza a convertirse en algo totalmente cotidiano. La monotonía, los ritmos de vida acelerados, la cotidianeidad, la pérdida de la ritualización de la vida y la falta de consideración de los procesos vienen justamente de esta separación con el Todo y han provocado un universo totalmente nuevo al entrar a la ciudad.
“En Ersilia para establecer las relaciones que rigen la vida de la ciudad, los habitantes tienden hilos entre los ángulos de las casas, blancos o negros o grises o blanquinegros, según indiquen las relaciones de parentesco, intercambio, autoridad, representación.
Desde la ladera de un monte, acampados con sus enseres, los prófugos de Ersilia miran la maraña de los hilos tendidos y los palos que se levantan en la llanura. Y aquello es todavía la ciudad de Ersilia, y ellos no son nada.
Vuelven a edificar Ersilia en otra parte. Tejen con los hilos una figura similar que quisieran más complicada y al mismo tiempo más regular que la otra. Después la abandonan y se trasladan aún más lejos con sus casas.
Viajando así por el territorio de Ersilia encuentras las ruinas de las ciudades abandonadas, sin los muros que no duran, sin los huesos de los muertos que el viento hace rodar; telarañas de relaciones intrincadas que buscan una forma”
[1]

Como en Ersilia, la ciudad se ha convertido en una maraña de hilos que comunican unos puntos con otros, sin embargo, las conexiones entre ellos dejan de tener algún sentido al ser abandonadas, al ser olvidadas, construyendo otras nuevas que puedan tener algún nuevo significado para nosotros. Y en esta búsqueda de significados nuevas Ersilias son construidas dejando atrás miles de ellas.
De este modo, considero de gran importancia no sólo que se realice arte urbano, sino que, por un lado, éste lleve una investigación urbana, en la que los diferentes aspectos que conforman la situación actual de la ciudad se vean envueltos en ella; y por otro lado, que al realizar esta investigación teórico-práctica, los procesos de construcción del arte urbano en sus diferentes y diversas expresiones impliquen una concientización social en la que el artista asuma una labor crítica que le permita hacer que la gente se cuestione por igual acerca de su entorno.
[1] Italo Calvino. Las ciudades invisibles, Ed. Siruela, Madrid, 1998, pág. 90.

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