Según Arthur Danto, nos encontramos en la era de la producción del arte post-histórico, periodo que le sucede a un lapso crítico que él mismo nombra, retomando a Hegel, como el “Fin del Arte”.
Podríamos también decir que el llamado arte posthistórico también se refiere al que generalmente mencionamos como contemporáneo. Sin embargo, Danto realiza una reflexión en torno al término y anota que éste no crea una unidad en el sentido de los estilos, es decir, no refiere un estilo identificable y resulta ser demasiado ambiguo y general. Hasta el arte Moderno, la complicación con los términos era inexistente. Pero es cuando deja de existir una unidad en los estilos y los términos ya no permiten la unificación de los mismos, cuando comienza la discusión.
Para ejemplificar y comprender el suceso del fin del arte, Danto nos remite a lo que hoy llamamos la era del arte y al arte producido anterior a esta denominación. Las imágenes realizadas hasta aproximadamente 1400 d.C. corresponden a esta producción anterior a la era del arte no porque no sean arte sino porque se encuentran en un periodo en el que el término arte aun no existía como tal, es decir, eran apreciadas por su carácter religioso y hasta milagroso.
Evidentemente el concepto de artista no figuraba aun.
Con el surgimiento del Renacimiento, la conciencia colectiva de arte y artista a su vez, emergen dando a luz a la llamada Era del arte. De esta forma, entendemos el hecho de que los términos agrupan no sólo un estilo artístico si no la reflexión en torno a la producción realizada en determinado momento, dejando a un lado las consideraciones de arte o no-arte.
Es especialmente importante el surgimiento del modernismo comparado con el arte anterior a él. En la historia del modernismo podemos ver un interés por la forma, el material, la pigmentación, las diferentes superficies, texturas, fondos, etc. Los artistas experimentaron con infinidad de materiales que ofrecieron amplias riquezas sensoriales. Durante el modernismo, los movimientos se enfocaron en manifiestos que establecían sus direcciones y proclamaban la validez de su estilo y la no validez de todo lo que no era su estilo. El arte se orientó en captar la verdad filosófica del arte mismo. “El arte se vuelve su propio tema”[1], mira hacía si mismo y hacia los métodos de representación dejando atrás la búsqueda por el mimetismo. Haciendo un paralelismo entre Manet y Kant, Danto los refiere como los iniciadores de esta nueva reflexión y concepción de la propia disciplina y estructuración del mundo.
Es entonces el modernismo no sólo lo más reciente, lo actual, lo moderno, si no refiere a la unidad de estilos que se caracterizaron por este tipo de reflexión que mira al arte y a la representación misma. Es por ello que el surrealismo, según Greenberg se encuentra fuera del linde de la historia, es decir, no corresponde a la etapa Moderna, pues sus preocupaciones al representar se encontraban en otro tipo de reflexiones.
Es hasta el siglo XX cuando se sabía de cierta manera implícita lo que una obra de arte era, si no de una manera absolutamente reflexiva, sí como una serie de características para clasificarse como tal. Sin embargo, lo visual fue desapareciendo con la llegada de la filosofía, como Danto nos dice, “y era tan poco relevante para la esencia del arte como lo bello”.[2] Y fue ahí donde lo Moderno se definió con más claridad.
A partir de los años 70’s y 80’s, las producciones artísticas son consideradas como posmodernas el cual refiere mucho más a un suceso de evolución o metamorfosis artística que, por el contrario, el contemporáneo que refiere más a un término temporal. Así, Danto nos dice que quizás el término contemporáneo abarque los posibles estilos reconocibles posmodernos. Sin embargo, al caracterizarse esta época por una carencia de estilos y de “relatos legitimadores”, como posteriormente los llama, el término arte posthistórico resulta aun más acertado e incluyente.
Así, este arte posthistórico se ubica como el periodo de la gran libertad artística, donde casi todo llega a ser arte y es a partir de este momento cuando se ubica al fin del arte. Pues los paradigmas que sostenían al arte mismo durante los periodos anteriores se han derrumbado.
Para el autor el acto de la apropiación contribuye de manera determinante a los modos en los que se desarrolla y se crea este arte posthistórico. El apropiarse de imágenes con significados e identidades ya establecidas y el otorgarles nuevas hace explicito el hecho de que no puede existir una unidad estilística evidente.
Al nombrar a este suceso como el fin del arte no se quiere decir en lo absoluto que el arte ha dejado o dejará de producirse o de venderse. Por el contrario, seguirá existiendo, exponiéndose, evidenciándose y siendo un producto más del mercado. Y la definición y redefiniciones seguirán el curso histórico puesto que como lo hemos visto anteriormente, es el tiempo y la lejanía con el momento lo que nos permite delinear y delimitar no sólo la producción sino los paradigmas y reflexiones que hacen surgir la obra artística.
[1] Danto, Arthur. Después del Fin del Arte “Introducción: Moderno, Posmoderno y Contemporáneo”, Ed.
Paidós, Barcelona, 1999, pp.29.
[2] Ibíd. Pág. 38.
BIBLIOGRAFÍA: DANTO, Arthur. Después del Fin del Arte "Introdución: moderno, posmoderno y contmporáneo", Ed. Paidós, Barcelona, 1999.
Podríamos también decir que el llamado arte posthistórico también se refiere al que generalmente mencionamos como contemporáneo. Sin embargo, Danto realiza una reflexión en torno al término y anota que éste no crea una unidad en el sentido de los estilos, es decir, no refiere un estilo identificable y resulta ser demasiado ambiguo y general. Hasta el arte Moderno, la complicación con los términos era inexistente. Pero es cuando deja de existir una unidad en los estilos y los términos ya no permiten la unificación de los mismos, cuando comienza la discusión.
Para ejemplificar y comprender el suceso del fin del arte, Danto nos remite a lo que hoy llamamos la era del arte y al arte producido anterior a esta denominación. Las imágenes realizadas hasta aproximadamente 1400 d.C. corresponden a esta producción anterior a la era del arte no porque no sean arte sino porque se encuentran en un periodo en el que el término arte aun no existía como tal, es decir, eran apreciadas por su carácter religioso y hasta milagroso.
Evidentemente el concepto de artista no figuraba aun.
Con el surgimiento del Renacimiento, la conciencia colectiva de arte y artista a su vez, emergen dando a luz a la llamada Era del arte. De esta forma, entendemos el hecho de que los términos agrupan no sólo un estilo artístico si no la reflexión en torno a la producción realizada en determinado momento, dejando a un lado las consideraciones de arte o no-arte.
Es especialmente importante el surgimiento del modernismo comparado con el arte anterior a él. En la historia del modernismo podemos ver un interés por la forma, el material, la pigmentación, las diferentes superficies, texturas, fondos, etc. Los artistas experimentaron con infinidad de materiales que ofrecieron amplias riquezas sensoriales. Durante el modernismo, los movimientos se enfocaron en manifiestos que establecían sus direcciones y proclamaban la validez de su estilo y la no validez de todo lo que no era su estilo. El arte se orientó en captar la verdad filosófica del arte mismo. “El arte se vuelve su propio tema”[1], mira hacía si mismo y hacia los métodos de representación dejando atrás la búsqueda por el mimetismo. Haciendo un paralelismo entre Manet y Kant, Danto los refiere como los iniciadores de esta nueva reflexión y concepción de la propia disciplina y estructuración del mundo.
Es entonces el modernismo no sólo lo más reciente, lo actual, lo moderno, si no refiere a la unidad de estilos que se caracterizaron por este tipo de reflexión que mira al arte y a la representación misma. Es por ello que el surrealismo, según Greenberg se encuentra fuera del linde de la historia, es decir, no corresponde a la etapa Moderna, pues sus preocupaciones al representar se encontraban en otro tipo de reflexiones.
Es hasta el siglo XX cuando se sabía de cierta manera implícita lo que una obra de arte era, si no de una manera absolutamente reflexiva, sí como una serie de características para clasificarse como tal. Sin embargo, lo visual fue desapareciendo con la llegada de la filosofía, como Danto nos dice, “y era tan poco relevante para la esencia del arte como lo bello”.[2] Y fue ahí donde lo Moderno se definió con más claridad.
A partir de los años 70’s y 80’s, las producciones artísticas son consideradas como posmodernas el cual refiere mucho más a un suceso de evolución o metamorfosis artística que, por el contrario, el contemporáneo que refiere más a un término temporal. Así, Danto nos dice que quizás el término contemporáneo abarque los posibles estilos reconocibles posmodernos. Sin embargo, al caracterizarse esta época por una carencia de estilos y de “relatos legitimadores”, como posteriormente los llama, el término arte posthistórico resulta aun más acertado e incluyente.
Así, este arte posthistórico se ubica como el periodo de la gran libertad artística, donde casi todo llega a ser arte y es a partir de este momento cuando se ubica al fin del arte. Pues los paradigmas que sostenían al arte mismo durante los periodos anteriores se han derrumbado.
Para el autor el acto de la apropiación contribuye de manera determinante a los modos en los que se desarrolla y se crea este arte posthistórico. El apropiarse de imágenes con significados e identidades ya establecidas y el otorgarles nuevas hace explicito el hecho de que no puede existir una unidad estilística evidente.
Al nombrar a este suceso como el fin del arte no se quiere decir en lo absoluto que el arte ha dejado o dejará de producirse o de venderse. Por el contrario, seguirá existiendo, exponiéndose, evidenciándose y siendo un producto más del mercado. Y la definición y redefiniciones seguirán el curso histórico puesto que como lo hemos visto anteriormente, es el tiempo y la lejanía con el momento lo que nos permite delinear y delimitar no sólo la producción sino los paradigmas y reflexiones que hacen surgir la obra artística.
[1] Danto, Arthur. Después del Fin del Arte “Introducción: Moderno, Posmoderno y Contemporáneo”, Ed.
Paidós, Barcelona, 1999, pp.29.
[2] Ibíd. Pág. 38.
BIBLIOGRAFÍA: DANTO, Arthur. Después del Fin del Arte "Introdución: moderno, posmoderno y contmporáneo", Ed. Paidós, Barcelona, 1999.
