lunes, 22 de septiembre de 2008

INTRODUCCION: "La apropiación Posmoderna. Arte, práctica apropiacionista y Teoría de la Posmodernidad"

“Art is primarily a copy. I don't believe in originality as much as I believe in individuality.
I see a straight line of visible imagery from cave painting to the present.
We have improved our copying skills through technologies and it is through
these developmental implements that we see how we have evolved,
the subject in its aura of originality its just a mere excuse for copying.”
Vik Muniz.

Como ya antes Danto lo había mencionado en Después de fin del Arte, la aparición de la imagen “apropiada” representa una de las contribuciones más relevantes del arte posmoderno. Su importancia: la resignificación de imágenes con un gran valor e identidad ya establecidos en una época en la que la crítica a la institucionalización del arte era el eje de la creación.
Como características de este recurso artístico, Juan Martín Prada nos menciona: a) la radicalización de los recursos de la cita, b) la alusión o plagio, c) actitud de relectura de lo dado y de toma de conciencia de los sistemas de exposición y comercialización de la obra y su relación con las instituciones. Es decir, la apropiación pretende la “reubicación contextual”
[1]
Todo esto dentro del marco de una teoría de la Posmodernidad, definida como una teoría del desplazamiento. Es decir, el desplazamiento de los significados ya establecidos; el desplazamiento de los objetos que no eran arte a los museos; el desplazamiento de los objetos de arte fuera de los museos e instituciones, etc. Además de agregar algo que a mi me parece primordial, la consideración del espectador como un receptor, terminando con la separación del objeto de arte y el sujeto que la contempla: “la obra de arte se convierte en algo que se construye simultáneamente a la observación del espectador”.
[2]
Prada ubica como una de las cosas más importantes de la práctica apropiacionista el hecho de que, provoca la desmitificación del arte, mismo que desarrolla la institución cultural. Es decir, a lo largo de los siglos esta se preocupo y dedico a crear símbolos culturales que la gente reconoce hasta hoy día y que la apropiación vino a cuestionar, al retomarlos, modificarlos, fragmentarlos, descomponerlos, alterarlos, cuestionarlos y hasta ponerlos en duda.
Algo que me parece sumamente importante rescatar del texto es el problema de la Diferencia. La diferencia la entiendo como una evidente salida en una sociedad en la que la repetición (por los procesos de reproducción y representación) es parte de lo cotidiano. Las ciudades, el principal centro donde la repetición de patrones esta dada, los lugares en los que vivimos, la forma en la que nos vestimos, la forma de vida, con horarios establecidos, etc… Esta repetición en donde la diferencia es necesaria y adquiere sentido “una ansiosa búsqueda de diferencias perdidas dentro de una lógica ‘en la que la diferencia misma ha sido excluida’”
[3]. Así, la práctica de la apropiación constituye una actitud política-cultural. “La experiencia estética queda revelada así como manifestación política, desviada y re-localizada en los márgenes de la historia y del conflicto social”[4].


BIBLIOGRAFÍA
PRADA, Juan Martín. La apropiación posmoderna. Arte, práctica apropiacionista y teoría de la Posmodernidad, Madrid, Fundamentos, 2001.
[1]Prada, Juan Martín. Introducción: La apropiación posmoderna. Arte, práctica apropiacionista y teoría de la Posmodernidad, Madrid, Fundamentos, 2001, pp. 1.

[2] Ibid. Pp. 3.
[3] Citando en: Ibid. Pp. 4.
[4] Ibid. Pp. 4.

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