El Análisis y la Síntesis
De modo introductorio, es necesario decir que los métodos de investigación utilizan en su estructura sistemática las operaciones lógicas como el análisis, la síntesis, la inducción y la deducción. A la vez, trabajan con conceptos y definiciones que ayudan a construir el sistema teórico de la investigación.
En el caso de los conceptos, podemos decir que los definen como “construcciones lógicas creadas partiendo de impresiones de los sentidos, de percepciones o incluso de experiencias bastante complejas”[1] considerándolos como “los cimientos de todo pensamiento y comunicación humanos”[2]
Los conceptos tienen dos partes fundamentales en su estructura: la comprensión, que es entendida como el conjunto de objetos que conforman un concepto, y la extensión como el conjunto de objetos sobre los que recae la aplicabilidad del concepto mismo. Partiendo de aquí, podemos decir que uno de los caminos para la valoración de un concepto es la forma analítica-sintética.
Ambos son correlativos, es decir, uno presupone al otro. El análisis por su lado, pretende llegar a conocer las partes básicas del objeto y que componen su realidad. La síntesis consiste en la unión de dichas partes pero como una totalidad que considera todas las relaciones implícitas entre esas partes.
El método Fenomenológico
Empleado y propuesto por Husserl, “la fenomenología es el método que intenta comprender, de forma inmediata el mundo mediante una visión intelectual de los objetos mismos. Esta captación intuitiva reproduce en la conciencia del sujeto los datos inmediatos y originarios del objeto a manera de esencias puras”.[3]
Es un método individualista que postula a un sujeto que parte de su experiencia personal, vivencias, emociones, etc., que utiliza posteriormente en su trabajo de investigación. Es decir, reconsidera los contenidos de la conciencia en vez de plantearse y cuestionarse si estos son reales o no, imaginarios, etc., y los asume en cuanto son puramente dados. De ahí que se llame fenomenología, pues se basa en lo que describe la conciencia que es lo que ella misma produce: el fenómeno; antes de todo concepto, aceptando ese fenómeno tal y como es en su naturaleza misma, como “esencia” nos dice Husserl.
El sujeto es aquí un sujeto relativo al tiempo, es definido desde la intersubjetividad (considera la alteridad) y es un sujeto en el mundo (espacialmente).
Se apoya en técnicas de origen cualitativo que generen datos descriptivos que respondan a la búsqueda en el área de los fenómenos sociales donde se expresa la conducta humana y lo que la gente dice y hace a partir de su comprensión, relación e interpretación de la realidad
El método Heurístico
Propuesto en 1985 por los filósofos Douglas y Moustakas, el método heurístico se plantea no sólo como método sino como una visión y actitud ante el trabajo de investigación. “Implica la autoinvestigación, autodescubrimiento y el diálogo del sujeto consigo mismo”[4]
El término heurístico se deriva del verbo heurino que significa encuentro, búsqueda o arte de la búsqueda. De este modo, comprendemos el por qué el descubrimiento de una pregunta significativa para el sujeto es el punto clave e inicial de la investigación.
Considera antes que nada al investigador como participante interactivo en la búsqueda por el conocimiento, es decir, nos plantea una relación diferente (a la del método científico clásico) entre sujeto y objeto y reconoce y provoca la conexión entre lo que está afuera y lo que esta dentro del propio investigador, esto es, las vivencias, la experiencia, los sentimientos, las emociones, el pensamiento, etc. Este tipo de investigación enfatiza los procesos aproximatorios y constructivos dentro de ella.
Entre las técnicas y recursos más usuales que utiliza se encuentra la empatía, la fantasía, la analogía, la inversión, etc. Entre los teóricos que han analizado y contribuido a este método se encuentra Bunge quien plantea reglas a seguir en el proceso heurístico. Aquí están algunas de ellas:
· Claridad en el planteamiento del problema
· Identificación de incógnitas que generan el problema
· Descubrir presupuestos del problema
· Localizar el problema
· Analizar el problema
· Simplificar
· Seleccionar el método adecuado a la naturaleza del problema
· Buscar problemas análogos
· Controlar la solución
Bibliografía:
GUTIÉRREZ, Pantoja Gabriel. Metodología de las Ciencias Sociales Vol. 2, Ed. Harla, Colección Textos Universitarios en Ciencias Sociales, México, 1986.
REYES, Córdoba Bladimir. Introducción a la metodología de la investigación en las Ciencias Sociales, Universidad Veracruzana, Colección Textos Universitarios, México, 2003.
ZORRILLA, Arena Santiago. Introducción a la metodología de la investigación, Ed. Aguilar León y CAL editores, México, 1989.
[1] Santiago Zorrilla Arena. Introducción a la metodología de la investigación, Ed. Aguilar León y CAL editores, México, 1989, pág. 62.
[2] Ídem.
[3] Bladimir Reyes Córdoba. Introducción a la metodología de la investigación en las Ciencias Sociales, Universidad Veracruzana, Colección Textos Universitarios, México, 2003, pág. 153.
[4] Ibíd., pág. 130.
De modo introductorio, es necesario decir que los métodos de investigación utilizan en su estructura sistemática las operaciones lógicas como el análisis, la síntesis, la inducción y la deducción. A la vez, trabajan con conceptos y definiciones que ayudan a construir el sistema teórico de la investigación.
En el caso de los conceptos, podemos decir que los definen como “construcciones lógicas creadas partiendo de impresiones de los sentidos, de percepciones o incluso de experiencias bastante complejas”[1] considerándolos como “los cimientos de todo pensamiento y comunicación humanos”[2]
Los conceptos tienen dos partes fundamentales en su estructura: la comprensión, que es entendida como el conjunto de objetos que conforman un concepto, y la extensión como el conjunto de objetos sobre los que recae la aplicabilidad del concepto mismo. Partiendo de aquí, podemos decir que uno de los caminos para la valoración de un concepto es la forma analítica-sintética.
Ambos son correlativos, es decir, uno presupone al otro. El análisis por su lado, pretende llegar a conocer las partes básicas del objeto y que componen su realidad. La síntesis consiste en la unión de dichas partes pero como una totalidad que considera todas las relaciones implícitas entre esas partes.
El método Fenomenológico
Empleado y propuesto por Husserl, “la fenomenología es el método que intenta comprender, de forma inmediata el mundo mediante una visión intelectual de los objetos mismos. Esta captación intuitiva reproduce en la conciencia del sujeto los datos inmediatos y originarios del objeto a manera de esencias puras”.[3]
Es un método individualista que postula a un sujeto que parte de su experiencia personal, vivencias, emociones, etc., que utiliza posteriormente en su trabajo de investigación. Es decir, reconsidera los contenidos de la conciencia en vez de plantearse y cuestionarse si estos son reales o no, imaginarios, etc., y los asume en cuanto son puramente dados. De ahí que se llame fenomenología, pues se basa en lo que describe la conciencia que es lo que ella misma produce: el fenómeno; antes de todo concepto, aceptando ese fenómeno tal y como es en su naturaleza misma, como “esencia” nos dice Husserl.
El sujeto es aquí un sujeto relativo al tiempo, es definido desde la intersubjetividad (considera la alteridad) y es un sujeto en el mundo (espacialmente).
Se apoya en técnicas de origen cualitativo que generen datos descriptivos que respondan a la búsqueda en el área de los fenómenos sociales donde se expresa la conducta humana y lo que la gente dice y hace a partir de su comprensión, relación e interpretación de la realidad
El método Heurístico
Propuesto en 1985 por los filósofos Douglas y Moustakas, el método heurístico se plantea no sólo como método sino como una visión y actitud ante el trabajo de investigación. “Implica la autoinvestigación, autodescubrimiento y el diálogo del sujeto consigo mismo”[4]
El término heurístico se deriva del verbo heurino que significa encuentro, búsqueda o arte de la búsqueda. De este modo, comprendemos el por qué el descubrimiento de una pregunta significativa para el sujeto es el punto clave e inicial de la investigación.
Considera antes que nada al investigador como participante interactivo en la búsqueda por el conocimiento, es decir, nos plantea una relación diferente (a la del método científico clásico) entre sujeto y objeto y reconoce y provoca la conexión entre lo que está afuera y lo que esta dentro del propio investigador, esto es, las vivencias, la experiencia, los sentimientos, las emociones, el pensamiento, etc. Este tipo de investigación enfatiza los procesos aproximatorios y constructivos dentro de ella.
Entre las técnicas y recursos más usuales que utiliza se encuentra la empatía, la fantasía, la analogía, la inversión, etc. Entre los teóricos que han analizado y contribuido a este método se encuentra Bunge quien plantea reglas a seguir en el proceso heurístico. Aquí están algunas de ellas:
· Claridad en el planteamiento del problema
· Identificación de incógnitas que generan el problema
· Descubrir presupuestos del problema
· Localizar el problema
· Analizar el problema
· Simplificar
· Seleccionar el método adecuado a la naturaleza del problema
· Buscar problemas análogos
· Controlar la solución
Bibliografía:
GUTIÉRREZ, Pantoja Gabriel. Metodología de las Ciencias Sociales Vol. 2, Ed. Harla, Colección Textos Universitarios en Ciencias Sociales, México, 1986.
REYES, Córdoba Bladimir. Introducción a la metodología de la investigación en las Ciencias Sociales, Universidad Veracruzana, Colección Textos Universitarios, México, 2003.
ZORRILLA, Arena Santiago. Introducción a la metodología de la investigación, Ed. Aguilar León y CAL editores, México, 1989.
[1] Santiago Zorrilla Arena. Introducción a la metodología de la investigación, Ed. Aguilar León y CAL editores, México, 1989, pág. 62.
[2] Ídem.
[3] Bladimir Reyes Córdoba. Introducción a la metodología de la investigación en las Ciencias Sociales, Universidad Veracruzana, Colección Textos Universitarios, México, 2003, pág. 153.
[4] Ibíd., pág. 130.

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