Resulta del todo complicado definir, delimitar y mucho más conceptualizar la disciplina que hoy día catalogamos como arte urbano. Esto debido a que: 1) es catalogada como tal desde hace relativamente pocos años (70’s); 2) no refiere específicamente o necesariamente a un “estilo” o corriente de arte específica; 3) contiene el adjetivo urbano, el cual es muy amplio en un contexto social-político como el nuestro.
El arte urbano tiene quizás sus orígenes en lo que llamamos arte público que se sitúa curiosamente en la época de las primeras expresiones artísticas. Recordamos el arte rupestre desde luego como representaciones que aludían a una conexión ritual con la naturaleza en un afán por comprenderla tras una admiración claramente evidente.
Posteriormente se considera arte público a aquel que trasgrede el espacio privado y que busca y tiene un compromiso social, así encontramos al monumento. El monumento surge y funciona como ícono institucional, es decir, es la representación del poder del Estado en un solo objeto. El monumento, cumple una función social la cual consiste en recordar, en cuanto siempre esta presente en el cotidiano urbano, una y otra vez a la sociedad, el poder de la institución a partir de la representación de sus héroes y sus personajes importantes.
Los monumentos se presentan en una compleja relación de tiempo: ellos hablan del pasado pero son erigidos para continuar un discurso en el público contemporáneo haciendo una conexión con la historia de aquellos que tenían el poder representado a través del material como es el bronce o la piedra.
Los monumentos se presentan en una compleja relación de tiempo: ellos hablan del pasado pero son erigidos para continuar un discurso en el público contemporáneo haciendo una conexión con la historia de aquellos que tenían el poder representado a través del material como es el bronce o la piedra.
Cuando el arte es situado en las calles, dos tipos de espacios convergen: uno es el que afirma la autonomía de la obra en torno a ella como la extensión de la obra misma. El entorno, la periferia de la obra. El otro es un tipo de espacio más informal y mutable, el espacio alrededor del espectador, de los habitantes de la ciudad, el llamado “espacio representacional”. Este está siempre repleto de valores, asociaciones personales y la discusión compartida acerca de lo público; además de contener la idea de los espacios más psicológicos que físicos los cuales no se encuentran definidos en un mapa.
Acerca de la ciudad…
El punto de vista a la distancia enfatiza el concepto unificado de Ciudad. Un punto de vista en el que se agrega la idea de la ciudad ideal por sobre la imagen de la ciudad desde un punto de vista meramente transitable. La invención del punto de vista a distancia (panorámicos) que se ubica en el siglo XV, aunado a los descubrimientos de perspectivas y sistemas lineales, contribuyeron a esta nueva conceptualización urbana.
El punto de vista a la distancia enfatiza el concepto unificado de Ciudad. Un punto de vista en el que se agrega la idea de la ciudad ideal por sobre la imagen de la ciudad desde un punto de vista meramente transitable. La invención del punto de vista a distancia (panorámicos) que se ubica en el siglo XV, aunado a los descubrimientos de perspectivas y sistemas lineales, contribuyeron a esta nueva conceptualización urbana.
Las ciudades ideales antiguamente eran solamente encontradas en la literatura. Sin embargo una de las utopías llevadas a realidad se da con el Baron Haussmann quien planea la ciudad de Paris para Napoleón III. Para Napoleón era una cuestión de crear la ciudad para prevenir futuras insurrecciones. La planeación de la ciudad se convirtió en el acercamiento predominante al desarrollo de las ciudades desde el periodo Barroco hasta la Ilustración. Durante el renacimiento las calles fueron quizás simplemente espacios entre las edificaciones, en la ciudad barroca estas se convirtieron en verdaderas avenidas. La configuración de la ciudad representaba no solo el poder político y económico si nos las relaciones entre los ciudadanos, las jerarquías y la organización social.
Es aproximadamente en los años 50’s y 60’s cuando surge el arte urbano influenciado de los movimientos de ruptura de la Primera Guerra Mundial. Una de estas corrientes era la de los Situacionistas, corriente multidisciplinar intervenida por artistas de diferentes áreas, todos unidos en la firme idea de que el arte representaba una demanda social y política revolucionaria.
Es aproximadamente en los años 50’s y 60’s cuando surge el arte urbano influenciado de los movimientos de ruptura de la Primera Guerra Mundial. Una de estas corrientes era la de los Situacionistas, corriente multidisciplinar intervenida por artistas de diferentes áreas, todos unidos en la firme idea de que el arte representaba una demanda social y política revolucionaria.
De igual forma en México, las crisis sociales y el caos político detonan las actividades que transgreden lo privado para salir a las calles en una expresión desesperada por entablar un diálogo con la gente; así, 1968 constituye una fecha significativa en este proceso urbano del arte.
Por otro lado, Rosalind Krauss en 1996 nos habla de la lógica del monumento y nos presenta el campo expandido planteando una evolución de la escultura como monumento en las representaciones artísticas que hoy día conocemos. Posteriormente, José Luis Brea, expande aun más esta teoría y concretamente exponen:
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Ubicado el monumento en el centro de los cuadrantes compuestos por Razón Pública-Espacio Público y Tierra-Mundo, este dirige la fuerza que Brea llama ornamento y que obliga a ir al centro, a ser parte de la institución que representa el monumento. Contrariamente se encuentra la utopía esa fuerza que obliga a ir hacia fuera y crea las disciplinas entre las que el autor ubica el arte urbano.
[1] José Luis, Brea. Ornamento y Utopía “Evoluciones de la escultura de los años 80 y 90” en Arte, Proyectos e Ideas No. 4 mayo, Ed. UPV, Valencia, 1996, pág. 30.
Bibliografía
BREA, José Luis. Ornamento y Utopía “Evoluciones de la escultura de los años 80 y 90” en Arte, Proyectos e Ideas No. 4 mayo, Ed. UPV, Valencia, 1996.
KRAUSS, Rosalind. La originalidad de la vanguardia y otros mitos modernos “La escultura en el campo expandido”, Ed. Alianza, Madrid, 1996.
MILES, Malcom. Art, space and the city: public art and urban futures, Routledge, Londres, 1997.
MOLINUEVO, José Luis. El espacio político del arte: arte e historia en Heidegger, Ed. Tecnos, Madrid, 1998.
OLEA, Oscar. El arte urbano, UNAM, Coordinación de Humanidades, México, 1980.
Ubicado el monumento en el centro de los cuadrantes compuestos por Razón Pública-Espacio Público y Tierra-Mundo, este dirige la fuerza que Brea llama ornamento y que obliga a ir al centro, a ser parte de la institución que representa el monumento. Contrariamente se encuentra la utopía esa fuerza que obliga a ir hacia fuera y crea las disciplinas entre las que el autor ubica el arte urbano.
[1] José Luis, Brea. Ornamento y Utopía “Evoluciones de la escultura de los años 80 y 90” en Arte, Proyectos e Ideas No. 4 mayo, Ed. UPV, Valencia, 1996, pág. 30.
Bibliografía
BREA, José Luis. Ornamento y Utopía “Evoluciones de la escultura de los años 80 y 90” en Arte, Proyectos e Ideas No. 4 mayo, Ed. UPV, Valencia, 1996.
KRAUSS, Rosalind. La originalidad de la vanguardia y otros mitos modernos “La escultura en el campo expandido”, Ed. Alianza, Madrid, 1996.
MILES, Malcom. Art, space and the city: public art and urban futures, Routledge, Londres, 1997.
MOLINUEVO, José Luis. El espacio político del arte: arte e historia en Heidegger, Ed. Tecnos, Madrid, 1998.
OLEA, Oscar. El arte urbano, UNAM, Coordinación de Humanidades, México, 1980.
